Lávate bien las manos, empuja las cutículas hacia atrás y pule suavemente la superficie de la uña. Usa las toallitas preparadoras para eliminar grasa, polvo y residuos y deja que las uñas se sequen por completo.
Elige la tira que mejor se adapte a cada uña. Si estás entre dos tamaños, opta por el más pequeño y estira ligeramente si es necesario. Aplícala en el centro de la uña, cerca de la cutícula sin tocarla, y presiona firmemente por toda la uña. Usa el palito de madera para alisar los bordes y eliminar posibles burbujas de aire.
Recorta el exceso de longitud con un cortaúñas o unas tijeras. Presiona bien la tira a lo largo del borde de la uña antes del curado.
Cura bajo una lámpara LED durante 60 segundos. Comprueba que las tiras estén completamente endurecidas y selladas. Si es necesario, cura durante 60 segundos adicionales. Evita exponer las tiras no utilizadas a la lámpara LED durante este paso.
Lima los bordes para eliminar el exceso de material y perfeccionar la forma. Para un acabado más duradero y brillante, puedes aplicar un top coat en gel si lo deseas.