Todavía trabajando, pero sin hacer casi nada
Si te has quedado en la oficina mientras la dirección ya ha cogido sus vacaciones, estás de enhorabuena, porque eso también son vacaciones. Es un momento sagrado en el que no hay nuevos proyectos a la vista, tu listado de tareas pendientes no pasa por tener 500 pestañas de Chrome abiertas para no que no te olvides de nada, y te vas acercando, sin prisa pero sin pausa, a una bandeja de entrada vacía. ¡Sueños! ¡Esperanzas! ¡Deseos! ¿El conjunto más adecuado? Cualquier cosa que lance un mensaje subliminal tipo ‘Estoy pero no estoy’: gorras de béisbol caladas, camisetas con eslóganes que reflejen cómo te sientes, pantalones cómodos y chanclas o mules para tener la sensación de estar junto a la piscina... aunque la masa de agua más cercana sea el charquito que dejó tu compañera Susana junto a la máquina del café.