A finales de los 2000, quienes seguían Blogspot tenían en favoritos los outfits de Lisa Olsson: vaqueros pitillo negros, camiseta blanca, botines y cazadora motera. Y soñaban con el ojo infalible de Elin Kling para los básicos. Unos años después, las blogueras escandinavas devolvieron el protagonismo al color y a las siluetas. Con la consolidación de la Copenhagen Fashion Week, el 90 % de nuestras carpetas de Pinterest se llenaron de nombres como Babba C Rivera o Marianne Theodorsen, maestras en mezclar tonos llamativos, estampados divertidos y proporciones extragrandes (las mangas abullonadas y los cuellos XL lo invadieron todo).
¿El secreto del estilo escandinavo? Ser ponible, natural y con un punto creativo, siempre fiel al gusto personal. Trajes oversized en tonos tierra o intensos, vestidos llamativos sobre pantalones, chalecos acolchados con camisa y vaqueros… Sin buscarlo demasiado, las chicas del norte acabaron marcando algunas de las tendencias más virales que probablemente tú también has llevado: superposiciones inesperadas, pantalones con personalidad y chanclas como el calzado estrella del verano.